lunes 24 de julio del 2017
 
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Texto y fotos: Marco Gamarra Galindo
Video: Marco Gamarra Galindo, Nicolás Rodríguez López y Juan Carlos Espinoza Peña
Corresponsales escolares asignados

La Plaza de Armas de antaño
La Plaza de Armas de antaño
 

(23/03/09) El centro histórico de Lima es un claro reflejo del amor hacia la arquitectura. Sus casonas, balcones, iglesias y monumentos son algunas pruebas de esta afirmación. Su estilo virreinal, rococó, renacentista, neo clásico, barroco y republicano, hablan de ella como una ciudad multifacética y de diversidad cultural.

Por cierto, nuestra querida Ciudad de los Reyes fue declarada como patrimonio de la humanidad en 1988 por su originalidad y por poseer alrededor de 600 monumentos históricos construídos durante la presencia hispánica.

En esta oportunidad, recordaremos la historia de una de las plazas de mayor trascendencia. Me imagino, amigo lector, que usted ya intuye de qué plaza estamos hablando. O quizás por el título. O tal vez, por haber mirado el vídeo con anticipación. En fin, no le daré largas y le confirmaré que estamos hablando de la Plaza Mayor de Lima. Sí, esa donde se ubica la catedral que hace poco cumplió 400 años y donde se encuentra el Palacio de Gobierno y el Palacio Arzobispal.

Francisco Pizarro, el conquistador español, fundó la ciudad de Lima el 18 de enero de 1535 y con ella, la Plaza Mayor. Se dice que fue el mismísimo Pizarro, quien trazó con su propia espada el cuadrilátero de la plaza y señaló el sitio donde se ubicarían la Casa de Gobierno y la iglesia matriz. Un cronista de la época, Bernabé Cobo, afirmó que la Plaza Mayor de Lima era la más grande y la mejor diseñada de todo el continente americano.

En los inicios de Lima, la Plaza Mayor se convirtió en el principal espacio de reunión de la ciudad: por allí circulaban diversos personajes como pregoneros, toreros y comerciantes que probablemente saciaban su sed con el agua de la pileta. A propósito, la primera pileta que se construyó fue en 1578, durante el mandato del virrey Toledo; posteriormente, en 1651 se reemplazó por la del virrey Sotomayor, la misma que se aprecia hasta hoy en día.

Durante la época virreinal, la Plaza Mayor funcionó como mercado, plaza de toros y como sitio de ejecución de los condenados. Asimismo, el Santo Oficio de la Inquisición, con sede en Lima, desarrolló en ella los autos de fe. En 1875 dejó de ser un terral y fue adornada con estatuas y sembrada de árboles para cambiar de imagen. Ahora, recordaremos juntos la historia de las edificaciones localizadas alrededor de la plaza.

El Palacio de Gobierno
A lo largo de casi 480 años, el Palacio de Gobierno ha sido afectado por cinco terremotos, cuatro saqueos y tres incendios que destruyeron el edificio en parte o totalmente. Además, fue allí donde el conquistador Francisco Pizarro vivió sus últimos días.

Durante el virreinato fue hogar de varios virreyes que enriquecieron sus adornos y su mobiliario. Además, fueron mejorando la construcción transformándola en un suntuoso palacio, digno de una capital del entonces poderoso imperio español. Ya en la república, el Palacio vivió quizá su mejor época, ya que fue embellecido por el presidente Ramón Castilla con varias obras de arte. Trágicamente, más adelante el Palacio se convirtió en el cuartel general del ejército chileno (1881 - 1883).

En 1921, en vísperas del centenario de la independencia, estalló un incendio que destruyó grandes salas, aposentos y despachos del Jefe de Estado. El presidente de ese entonces, Augusto B. Leguía, encargó al arquitecto francés Claude Antoine Sahut Laurent el diseño del nuevo Palacio de Gobierno. Terminado éste, se convirtió en un claro ejemplo del estilo neocolonial con tendencias moriscas. Finalmente, en 1937 Ricardo de Jaxa Malachowski dio la retocada final.

Ciertamente, asombra la arquitectura con la que se ha construido el Palacio de Gobierno, la misma que transmite orden, seriedad y poder.

La Casa del Oidor
En la esquina de los jirones Junín y Carabaya se encuentra la única casona limeña que mantiene su arquitectura original. Se trata de la Casa del Oidor que fue construida en el siglo XVII. Su balcón esquinero es el principal distintivo de la casa y hasta hoy lleva el color verde que lucía cuando se construyó. Cabe mencionar que fue sede de la administración de justicia de los magistrados nombrados por el rey.

El Palacio Arzobispal
La edificación actual concluyó en 1924. Es de estilo neocolonial, inspirado en el renacimiento español, aunque en su fachada encontramos elementos característicos del barroco. En la parte final, como rematando el edificio, se halla la escultura de Santo Toribio de Mogrovejo, hecha en granito. Es reconocida por poseer bellísimos balcones tallados con primorosas celosías. Se comunica con la Catedral de Lima través de un patio donde hace unas épocas había naranjos.

La Catedral de Lima
El inicio de su construcción se remonta al mismo año de la fundación de Lima, cuando se edificó un pequeño edificio. Su construcción era de adobe con techo de troncos. Esta iglesia obtuvo el rango de catedral en 1540 gracias a Jerónimo de Loayza, el primer obispo de Lima, quién pidió al maestro Alonso Beltrán que construya una catedral similar a la que está en Sevilla (España). Al igual que Palacio de Gobierno, ha resistido a numerosos terremotos y podido guardar los rasgos y ambientes que poseía en sus inicios.

Ingresar a esta monumental edificación es una travesía por la historia. Conocidos personajes estuvieron en sus instalaciones: Rosa de Santa María, patrona de América y las Filipinas; San Martín de Porres; Francisco Solano; Santo Toribio de Mogrovejo y Juan Masías. Además, los restos de Francisco Pizarro yacen en la cripta de la Catedral.

Una visita obligada a este monumento si es que estamos haciendo turismo en Lima.

La Es
tación de Desamparados
Es el remate visual del jirón Carabaya. Aquí se encuentra la más importante estación de tren. Consta de tres pisos, que fueron obra del arquitecto peruano Rafael Marquina. Se inauguró con la ruta Lima - La Oroya en 1893. Obtiene el nombre de Desamparados ya que fue sobre esta iglesia donde se construyó la estación. Actualmente funciona como sala de exposiciones y es conocida por poseer el vagón presidencial "paquita", mandado a construir en honor a la esposa del entonces Presidente de la República Óscar R. Benavides.

El Convento Santo Domingo
Es uno de los conventos más antiguos de la ciudad. Resalta la sencillez de su portada que cubre hasta las torres. El claustro presenta amplios patios cuyos pasadizos conservan parte de su artesonado y los azulejos de los zócalos. Durante la colonia fue el máximo foco cultural.
Más adelante, llegó a albergar a San Martín de Porras, cuyos restos actualmente descansan allí junto con los de Santa Rosa de Lima y del Beato Juan Masías.

Santo Domingo nació con la ciudad, pero su fundador fue el fraile Tomás de San Martín, quien después se convertiría en prior principal de la orden de los dominicos. Se ubica en la esquina de los jirones Conde de Superunda y Camaná.

El Pasaje Olaya
Conocido como la Calle de los Petateros ya que diversos comerciantes vendían sus petates - una especie de alfombra - y esterillas alrededor de este pasaje. Es conocida también porque aquí fue donde los realistas fusilaron al patriota José Olaya. Actualmente es sitio de comercio y de restaurantes. También se puede apreciar un monumento al mártir peruano.

La Casa de Correos y Telégrafos
Es una construcción académica que posee un estilo francés elegante y monumental. Se ubica al frente del Convento de Santo Domingo. En este lugar fue donde se realizó la primera emisión oficial. El reparto de la correspondencia durante los primeros años de la república se realizó en espaciosas carretas confeccionadas con resistente madera. Actualmente es la oficina central de correos de Lima. Aquí también hay un museo donde se puede observar una de las últimas carretas de esa época.

El Bar El Cordano
Se ubica a unos metros del Palacio de Gobierno. Es un orgullo que resiste al pasar de los años. Por este bar han desfilado diversos presidentes que ha tenido nuestro país durante la última centuria. Actualmente se puede degustar de una deliciosa butifarra de cerdo, arroz con mariscos, papa a la huancaína y el peruanísimo pisco sour. El bar fue fundado hace 102 años por los genoveses Andrés y Fortunato Cordano, quienes dejaron después la administración a sus sobrinos Luis y Antonio Cordano, los que a su vez legaron a sus trabajadores el local en pago por el tiempo de servicio.

Esto es sólo un pedazo de historia de nuestra capital, confiamos que todos podamos contribuir con el cuidado y mantenimiento y que lo sigan gozando las siguientes generaciones.

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