martes 28 de marzo del 2017
 
¡Mi negrito, ahí viene! Imprimir E-Mail

Por: Elizabeth Ita Vejarano
I. E. PNP. CAP. “Jorge Cieza Lachos”
Imagen y video : Jonathan Bazán Sancho
Corresponsales Escolares


¡Mi negrito, ahí viene!, exclamó Zulema Tirado, antigua sahumadora; varias lágrimas corrieron por su rostro y su mirada no se apartó ni un segundo, de la sagrada imagen, el primer domingo de octubre durante la procesión por las calles de Lima del Cristo de Pachacamilla. Una misa celebrada a las 11:00am. por el Obispo auxiliar Adriano Tomacio, en la Catedral de Lima, antecedió al recorrido de su retorno al monasterio de Las Nazarenas.

Señor de los Milagros de Lima
Señor de los Milagros de Lima

Imagen: Giancarlo Shibayama 

La cuadrilla 16 del Señor de los Milagros fue la responsable de la organización y la coordinación de la procesión de este domingo. Llamó la atención la presencia de 80 operadores de limpieza; así como el servicio de 40 baños portátiles los que fueron rotando de acuerdo al recorrido. Un camión de basura y un vehículo compactados colaboraron con la limpieza a los espacios que fueron recorridos por los fieles devotos. Por su parte 850 agentes municipales y de la Policía Nacional del Perú brindaron seguridad a la multitud que colmó las calles y avenidas en el recorrido procesional.

Cuenta la historia que a mitad del siglo XVII, un mulato cuyo nombre ha quedado oculto, pintó sobre un muro de adobe la imagen que ahora es venerada en la iglesia de Las Nazarenas. En 1955 un fuerte terremoto sacudió Lima y para  asombro de muchos este quedó en pie; pero fue olvidado. 15 años después este muro estaba intacto, esto motivó a Antonio de León, quién mandó a arreglar el lugar.

Desde hace 50 años, acompaño a la procesión del Señor de los Milagros y cada año que la veo aparecer, siento que fuese la primera vez; me emociono mucho ver a la sagrada imagen ser acompañada por miles de devotos, y aunque la fe en las personas se esta perdiendo hoy he podido observar que sucede todo lo contrario. Me parece muy bueno el rol que asumen las hermandades, ya que hacen posible que cada vez las procesiones sean más cómodas”, comentó María Albinagorta, fiel devota.

La rampa
“Estoy muy molesto, vengo todos los años a acompañar al Señor y no puede ser posible que la Catedral de Lima, no tenga una rampa para discapacitados y justo para hoy tengan una rampa provisional; yo soy varón y puedo cargar a mi madre de 76 años, en su silla de ruedas; pero existen muchas personas que no tiene quien los ayude, y para ellos la municipalidad o el gobierno debería a ser algo, esto pasa todos los años y en realidad yo tan solo vengo por mi madre que es muy devota. Me da cólera que la municipalidad estando al frente no haga nada por estas personas que necesitan más atención”, expresó Hernán Ponce, molesto por la situación.

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